Hablé con Karina, que es muy educada y siempre responde mis mensajes. Me confirmó que había tenido una crisis matrimonial, pero que no estaba separada, ahora Se la notaba un poco melanco. Teniendo fe en el amor y ojalá sigamos juntos toda la vida me dijo.

Carlos y Jorge, uno es bolso, el otro es manya. Uno es montevideano, el otro «del interior». Uno desciende de tanos, el otro de gallegos. Mario no es una expectativa, es solo una necesidad f fuera de eso no existe. Tambi podr comprarle un tel No se por qu es tan fan de los tel del tipo que sean. Por el tema de la incomunicaci Ahora suena el m y al otro lado de la l est Adriana mi hermana menor.

Claro está que si vas varios meses, quizás no te interese. Mejor que tengas una que puedas realizar llamadas. Yo ya la tengo y viajo en septiembre. Entre otros, se dirigi a la ciudad de Mezibuz, a la tumba de Rab Israel Baal Shem Tov. Se atrevi a retirarlo del Arca, a excepci de Shemini Atzeret y Simjat Tor y ahora, vean lo que nos sucedi por dinero ser utilizado. Rab Tuvia comenz a llorar.

En la Unión Europea, los gastos médicos están cubiertos con la TSE. Caduca cada dos aos, así que hay que volver a solicitarla pasado ese tiempo. De todas formas, creo que conviene llevar un seguro porque no son solo los gastos médicos. Me refiero a la estacion por fuera donde estan un pequeo parque, no en las calles de alrededores. Para comer, si bordeas el Coliseo hay pizzerias que desde la terraza ves el Coliseo y no son caras, (algunas tienen menu del dia de pizza y bebida el ao pasado por 7 euros en el Bar Litus). En la Plaza del Panteón hay terrazas y esta muy bien para tomarte algo al anochecer.

Llegó a ser ministro de Industria de Franco en 1940. Un documento de la época, citado por el historiador Josep Fontana, ilustra así su influencia en la dictadura: «Ninguno de los negocios, empresas, industrias, comercios, permisos de importación, de exportación, negocios bancarios, establecimientos de industrias o su ampliación, o de comercios, ni una sola actividad industrial, comercial o de la banca espaolas puede realizarse sin contar con el beneplácito de don Demetrio Carceller», por cuyas manos pasan, según el texto, «miles y miles de millones de pesetas». Fontana aade en su libro La economía del primer franquismo, que ese dinero pasaba «pero no sin dejar peaje»..

Al igual que en Bruselas. En Nueva Zelanda, el museo de la guerra de Auckland se vistió con los colores de Sudáfrica: verde, rojo, azul, amarillo, negro y blanco. En Nueva York, en el Times Square, en las pantallas luminosas mensajes anunciaban la muerte de un «hombre verdaderamente grande».